Ver último capitulo del podcast

Dignificar el arte más allá del escenario

Corazón Delator, nombre artístico de Consuelo Henríquez, ha construido una trayectoria artística marcada por la disciplina, la formación y el compromiso con su profesión. Desde La Araucanía, reflexiona sobre los desafíos de vivir del arte, abrirse camino como mujer en la industria y valorar el trabajo artístico más allá de los escenarios

¿Qué te motivó a desarrollar tu carrera desde regiones y cuáles han sido los principales desafíos?

De hecho, ese fue uno de los motivos por el cual me fui a Temuco, porque quería estudiar arte y como sabía que en Santiago no había donde estudiarlo y que tampoco, lamentablemente, se cultiva con tanta disciplina, digamos, como se hace estudiando en un instituto o en una universidad. Entonces, en el periodo de la pandemia, que por esas cosas de la vida, pandemicas, me tuve que quedar en Temuco porque no estaban saliendo buses y de ahí se vino la cuarentena y se extendió, se extendió hasta que me quedé cada vez más. Y en ese proceso empecé a buscar opciones de trabajo porque obviamente había que hacer algo y empecé a dar clases de canto online, me acuerdo, a través de una plataforma y empecé a tener clases todos los días, con eso me estaba yendo re-bien. y después encontré una audición del Teatro Municipal que llamaban para una obra, audicioné y quedé. y ahí me di cuenta de que había un círculo de teatro en la en Temuco, aunque quizás pequeño, pero existía. y me llamó la atención como llenar esos espacios, vacíos que yo veía donde sentía que había necesidad de arte, necesidad de talleres, de clases, necesidad de formar alumnos de canto ya más presencialmente para entregar las herramientas que yo había aprendido en mis cuatro años estudiando en Santiago. Entonces, eso me empezó a conquistar lentamente hasta que ya simplemente tomé la decisión de dejar mi departamento arrendado en Santiago y volverme al sur con todas mis cositas. y la verdad es que los desafíos yo creo que son principalmente la cabeza.

Siento que, lamentablemente, por el hecho de que como aquí no hay escuelas, digamos, hay escuelas de danza, pero no hay una universidad que te dé una carrera formativa de cuatro años, ya sea de danza o de canto o de teatro, y es necesario para realmente tener disciplina, creo yo, entender el rigor, la responsabilidad también de ser artista, es necesario, siento yo, estudiarlo seriamente. porque eso es lo que yo encontraba más difícil, como que me hicieran caso, que era importante ser puntuales, que era importante tener rigurosidad, que es importante la forma en que nos vestimos, que no da lo mismo si nos peinamos o nos despeinamos, como detallitos que de repente pasan en banda, pero que por supuesto que comunican un montón cuando tú estás en el escenario, porque todo lo que tú pones en escena comunica y el público lo ve y lo recibe. Entonces, es como más que nada las mentes, que estaban un poco duras, quizás, en cuanto a tanta información nueva y bastante exigentes. y yo soy una persona bien exigente con respecto a lo que hago y tanto como conmigo misma, como cuando me ha tocado dirigir el elenco o cosas así, lo soy, porque siempre busco sacar el mayor potencial que se pueda de lo que tengo, ya sea un texto o un elenco, cantantes, bailarinas, etcétera. Creo que por ahí va. Entonces eso ha sido como lo más difícil, transformar esa visión un poquito más cómoda, quizás, en algo que se vuelve espectacular. Si eso es lo bacán de ser arte, como volverse loca y pensar que siempre se puede más.

Como mujer artista, ¿has sentido que has tenido que demostrar más para validar tu trabajo?

Siento que quizás tuve suerte y aterricé en mayoritariamente buenos grupos. Siempre de repente hay por ahí alguien desagradable o personas que hablan y tienen comentarios un tanto funables, siempre va a existir. pero yo siento que igual tuve suerte de encontrarme con lindas personas que me recibieron súper bien acá en Temuco, cuando entré a distintos grupos o bandas o me llamaron ahí para participar en esas bandas. y apreciaban mi trabajo, lo que yo aportaba, también el hecho de que fuera responsable, de que fuera puntual, de que llegara a estudiar a los ensayos, por ejemplo, la energía que ponía en escena. Entonces todas esas cosas siempre me las valoraron porque de alguna manera creo que quizás eran muy nuevas. y quizás no había personas como haciendo lo que yo hacía, porque yo venía muy con mi con mi idea del espectáculo, del teatro musical, del show. Yo ya en Santiago ya trabajaba en distintos eventos, cantando con orquestas en matrimonios, en eventos corporativos, en distintos lugares. Entonces yo ya tenía esa esa idea como de estoy en el escenario y yo exploto, comunico, interpreto, conecto con la gente, observo, abro mi foco. Entonces, siento que igual eso fue muy bien valorado por mis pares, pero sí, por supuesto que toca un poquito más duro. porque de repente en ese mismo hablar de querer cambiar las cosas, de querer motivar a hacer más, de querer potenciar ciertas actitudes o modificar cosas como comprar vestuario, quizás ensayar más, agregar coreografía, de repente como que es como ya, pero está loca, esta como no será mucho, ya para qué tanto, si no es necesario, si la música es lo más importante. y para mí todo es importante, no solo la música. La música es importante, la interpretación es importante, la vestimenta es importante. desde qué aro me puse, cómo me pinté las uñas, todo suma, todo es parte de un gran todo. Así fue como me enseñaron a mí en la escuela, obviamente, todos los detalles. Entonces, sí, todavía siempre había un poquito de resistencia por ahí, puede haber y encima que yo era una mujer diciendo todo esto, una mujer nueva más encima llegando a Temuco donde no me conocía nadie casi acá. hay un poquito de resistencia por ahí, sobre todo, por supuesto, del lado masculino que no están tan acostumbrados a invertir en ropa o a preocuparse tanto de cómo me corté el pelo, de cómo si me puse un collar o no, quizás me puse unos lentes, pero unos lentes más honderos. Entonces sí, por ese lado más que nada, quizás un poco sí.

Por qué es tan importante para ti dignificar el trabajo artístico?

Y en el ámbito de Santiago como bandera de hincha, porque a pesar de que en general en Chile yo siento que hay muchas que tiene que ver con sus artistas, por ejemplo, incluyendo la misma, ahora muchos están mordiéndose la lengua viendo dónde llegó ella, porque lo talentosa que es, lo talentosísima que es, pero en general en Chile… con sus artistas. A pesar de eso, en Santiago por supuesto que yo he trabajado igual a nivel, porque ya estamos mucho más avanzados, hay mucho más espacio, hay muchas más oportunidades, hay elencos de teatro, hay elencos de danza, hay un montón de bandas, de todo. Entonces, por supuesto que es más normalizado allá pagar justo y bien a los artistas. Pagar por horas de ensayo, pagar por los traslados, por ejemplo, pagar y pagar bien. No creo que tenga que estar como aceptando migajas de plata o de repente un canje o de repente un poco de plata, pero una cervecita. Allá se paga y se paga bien, porque se valora obviamente el trabajo. Entonces cuando yo llegué acá y veía de repente los valores que se estaban pagando o los tratos que ya se estaban ciertas personas o ciertos grupos, y yo decía, esto no puede ser. Esto hace muy mal a la carrera y a la profesión, obviamente. Y entiendo que obviamente muchas de esas oportunidades suceden porque la mayoría de los que hacen música o que cantan o que trabajan acá en algunos eventos, no son profesionales del arte, digamos.

No han estudiado una carrera, algunos quizás ni siquiera han tomado clases, simplemente tienen talento y empiezan a trabajar. Y lo cual a mí me parece mal. Lo que a mí me parece mal es cuando esas personas que están de alguna manera entrando en el campo laboral de un otro, no valoran el trabajo y regalan su pega. Regalan su pega o cobran increíblemente barato o aceptan tratos que no son justos o aceptan compensaciones a través de un canje o de comida o de una chela. y eso a mí ya no me parece porque tiene que partir por casa. Nos quejamos mucho de que uy, aquí no hay nada entretenido que hacer, que tengo resuma, que la cultura que no pasa nada, pero todo eso tiene siempre que partir por casa. Si yo valoro lo que hago, este trabajo que voy a hacer y valoro cada cosa que me tomó llegar a ese trabajo, lo cual significa las horas de ensayo, el quizás invertir en comprarme un vestido, unos zapatos, el tiempo que me demoró o maquillarme o si quizás fui… obvio que me involucrar, como me fces las uñas, todo eso tiene un valor, tiene un costo. Entonces, todo eso también se debe monetizar, para cuando yo doy un valor final. Porque si finalmente cuando yo voy al odontólogo o a la odontóloga y me cobran carísimo, nadie dice nada, oye, que caro me costó, me cobraste, oye, yo creo que me podrías cobrar un poco menos, quizás que te podría regalar, no sé, pues una cervecita y ahí arreglamos.

Nunca, nunca le vamos a decir eso a un odontólogo, por supuesto, ni a un médico. Pero ahí también el odontólogo está cobrando por su cumplimiento, está cobrando por su tiempo, por supuesto, por su expertiz y también por los implementos que ocupe y tiene que comprarse los materiales son caros, por supuesto, para monetizar ese trabajo. Entonces, ¿por qué nosotros no lo hacemos? ¿por qué no valorizamos el trabajo como lo que es, un trabajo? Lo que pasa es que se confunde mucho el trabajo artístico con un hobby, porque el público nos ve pasándolo bien. En el escenario obviamente, uno sonríe, baila, se divierte, lo pasa bien y armamos el capete de alguna manera. Pero sigue siendo un trabajo, si estoy ahí trabajando, armando la fiesta para alguien más, pero yo estoy trabajando. Entonces, muchas de estas cosas tienen obviamente de nosotros mismos. Si nosotros no cambiamos, si nosotros no somos puntuales, no somos rigurosos, no ensayamos, no nos vestimos de acuerdo al evento, no respetamos ciertas normas como si no se puede tomar, no se toma o no llegar por supuesto con alcohol o con copetes al trabajo. Entonces obviamente que no se toma en serio por el resto de las personas y ahí hay una culpa que está un poco compartida, pero para mí es muy importante que se dignifique el trabajo como tal, porque tiene que suceder en algún momento. Los artistas pasamos por muchas situaciones de inestabilidad, de desprotección, con contratos laborales casi jamás, nunca, la verdad, pagas mucho a muchos días de repente, muchas esperas, informalidades.

Entonces nos quejamos mucho de eso, pero ¿qué aportamos nosotros para que eso vaya cambiando paulatinamente? Porque siempre tiene que partir por casa. Entonces para mí es una lucha tremenda, porque esto es lo que yo amo con mi vida, lo que he querido ser desde que era muy niña. Y si le pongo todo el amor a eso, por supuesto que quiero que se retribuya como merece.

¿Qué mensaje entregarías a las mujeres que sueñan con abrirse camino en espacios donde aún deben luchar por ser reconocidas?

Quería trabajar su confianza, confianza infinita en quienes ustedes son, en lo que aman, en lo que sueñan y, por supuesto, todo todo este sueño de querer estar en algún lugar y luchar por ello tiene que venir acompañado de preparación, de trabajo, de disciplina. Yo en eso soy como bastante implacable. Siento que la disciplina, el rigor, el trabajo no pueden estar separados de la pasión. Si yo soy muy talentoso y canto increíble, eso lamentablemente no es suficiente. Porque como yo pueden haber muchas muchas más. Pero resulta que si yo no cultivo ese talento, no estudio, no tomo un coach vocal, no lo potencio con quizás una clase de actuación, con una clase de habilidades comunicativas, con una clase de danza, mi arte no va a florecer, va a llegar hasta un techo. Mientras a mi alrededor van a haber otras personas que sí tienen hambre y demás, van a estar preocupándose de estudiar más, de realmente tomarse en serio. El talento no es suficiente, va a quedar ahí.

No es suficiente. Lo que realmente sirve es el trabajo duro. Y una vez que ya has trabajado tu arte, has aprendido nuevas cosas y sientes que has nutrido verdaderamente ese ese amor que tienes por el arte, la disciplina artística que tú digamos elijas o quizás cualquiera de las disciplinas también, la pintura, la escultura, qué sé yo, otras cosas también necesitan trabajo. Pero una vez que ya tu trabajes, realmente estudies, te formes, investigues y te sientas una maestra de cierta forma de tu arte, ahí la confianza va a ser ¡uf! Simplemente una confianza gigante porque sabes lo que vales. Y lo más importante es eso. Lo primero, una sepa lo que vale, lo importante que es lo que yo hago, lo bonito que es lo que yo hago y el amor que yo le pongo a lo que yo hago. Entonces, la formación va a dar confianza y la confianza en uno mismo se vuelve indestructible. Y hay nadie que te puede bajar. No tienes el suficiente, no eres lo suficiente buena. Tú sabes, siempre va a haber gente que va a hablar, como decía Chile, bastante chaquetero, y la gente siempre va a contarte algo malo sobre hoy en día que el odio como el redes sociales y esas cosas es súper fuerte. Entonces, nunca te van a encontrar 100% perfecta, pero que tú te preocupes de que lo hagas cada vez mejor, cada vez mejor, poniéndole corazón, poniéndole estudio, poniéndole trabajo, poniéndole tiempo de dedicación para cultivar ese arte. Y ahí uno se empieza a volver de una forma indestructible, siempre manteniendo por supuesto un ego sano, saludable y humildad ante todo.

Porque si no tenemos humildad y empezamos como a creernos que somos la última diva del desierto, ahí ya también nos atapa la cabeza y el ego es el peor enemigo, el ego malo. Porque hay un momento en que hay un ego bueno, si igual hay que quererse y darse amorcito, pero el ego malo empieza a destruir todo lo lindo y gente talentosa termina perdiéndose en trampas del ego.

La exposición pública puede traer reconocimiento, pero también juicios, violencia digital y comentarios que impactan a nivel personal. ¿Cómo has aprendido a proteger tu bienestar emocional y seguir adelante frente a estas experiencias?

Uy, sí, estoy muy cierta y la verdad que me ha tocado vivirlo. Tanto como reconocimiento, mucho cariño. Tengo una comunidad bien bonita en Instagram de… como que me escriben cosas lindas que me dicen por mi trabajo, que de alguna manera se sienten inspirados, de repente conversamos y me cuentan sus sueños, qué les gustaría hacer y yo los invito a hacerse. Entonces, es bonito recibir cariño a través de las redes sociales. De repente hay gente que quizás no conoces, pero que se forman de alguna manera vínculos bien bonitos que te impulsan, por supuesto, a seguir adelante y darle con más ganas. Pero también hay gente odiosa, odiosísima. No entiendo, pero de verdad que con eso como que no avanzo mucho y yo no voy a poner energía en estas redes sociales y viene quien venga a intentar perturbar mi paz, se va a llevar algo de mí, algo de mí que va a ser un enfrentamiento, no necesariamente desde la violencia ni desde la mala onda, porque yo no respondo la rabia con rabia, a pesar de que quisiera. Por supuesto, porque la gente nunca sabe que fue esto y si quiero ser pesada, lo puedo hacer. Pero intento en ese sentido trabajar y trabajarme y no soltar evidentemente la ira, esta rabia.

Así que a veces, como por darte cuenta que con tus comentarios no estás haciendo ningún aporte y si tú crees que con eso vas a destruir estás muy equivocado o muy equivocada, porque mi confianza tengo mucha confianza en mí misma. Gracias a Dios, gracias al trabajo que he tenido, gracias a mi estudio, gracias a los viajes que he podido hacer trabajando internacionalmente, tanto extranjero como las becas que me gané alguna vez para ir a estudiar a Nueva York. Son cosas que más que reforzar el ego malo, refuerzan mi confianza sobre esto es lo que yo nací para hacer. Y intento inflar con eso, porque sé que tengo algo bonito, algo sincero, algo desde el corazón. Y por algo también he sido bien bendecida con trabajo. Nunca he estado sin trabajo. Y hasta el día de hoy que tengo trabajo fijo en diversos lugares, pero principalmente en casinos haciendo cosas bonitas, montando intervenciones artísticas, obras de teatro y me entregan esa responsabilidad. Eso por supuesto que es confianza, confianza en mi trabajo. Por ende, la verdad es que la gente que viene a intentar perturbar mi paz con odio o con envidia, porque finalmente no tiene envidia.

Eso me pasó muy recientemente con una persona muy perdida ella en su casería y en su no sé qué. y muchas personas creen tener consigo misma y con sus inseguridades, porque finalmente las personas son espejos y nosotros somos espejos. Entonces, esa gente no tengo mucho que decirle más que mantenerse lejos. Y simplemente acercarse. Tengo un escudo protector. Simplemente mío. Siempre lo he visualizado. Y esa confianza viene de mí misma, de Dios, del universo, de la naturaleza, de todo lo místico que yo siento muy cerca de mi cuerpo, de mi alma, de mi corazón y que me protejo, con lo cual nada de eso realmente me afecta. Tengo buenas rutinas de salud, digamos, de salud mental, tanto como terapia, como amigos y amigas que son medicina, como hacer ejercicios, salidas a andar en bicicleta, subir un cerro, nadar, cantar, bailar, comer rico, que realmente no. Gracias a Dios y le agradezco a Dios que eso no me afecta, porque sí sé gente que le afecta profundamente. Por eso es que estas personas odiosas son peligrosas, obviamente, porque pueden causar desastres en la vida de una persona que quizás su emocionalidad se desborda y pueden llegar a hacer cosas peligrosas para ellos por culpa de estas personas.

Compartir

Brilla Por Dentro | Edición #04

Etiquetas

Últimas Novedades

Entrevista
Dignificar el arte más allá del escenario

Corazón Delator, nombre artístico de Consuelo Henríquez, ha construido una trayectoria artística marcada por la disciplina, la formación…

Entrevista
A veces hay que detenerse para volver a encontrarse

Ingeniera comercial, magíster en Planificación y Control de Gestión, consultora estratégica y fundadora de Prosigo Consulting. Durante años,…

Columna
Renunciar también es un acto de valentía

Tenía 32 años cuando asumí un cargo directivo en una región que no conocía. En el fin del…

Entrevista
La música me devuelve la calma

Madre desde los 16 años, emprendedora, fundadora de Beauty Center y DJ. Javiera Jiroz ha enfrentado desafíos familiares,…

Columna
¿Y si tus grietas no fueran roturas, sino un mapa al oro?

Autor: Jasson Berly – Ps. Coach gestión emocional En un terreno que les exigió ser perfectas, emprender es…

Columna
Un rincón sagrado en casa: Cómo crear tu mini altar

Autor: Andrea Camus / Geóloga y Terapeuta Un altar es un espacio sagrado, físico o simbólico, para honrar…