Emprender en un rubro poco tradicional requiere valentía. Constanza González Aguilera decidió abrirse camino en Temuco con un sex shop, un mundo que le apasiona y que también representa un desafío: hablar de sexualidad, placer y autocuidado sin vergüenza ni prejuicios.
“En Temuco todavía no está tan explotado”, cuenta. Mientras en ciudades de Europa es habitual encontrar sex shops e incluso máquinas dispensadoras en plena calle, en Chile muchas veces estos negocios todavía funcionan desde el escondite. Para Constanza, la apuesta es justamente cambiar esa mirada y lograr que las personas se atrevan a comprar y conversar con mayor naturalidad.
Pero emprender en este rubro también significa enfrentarse a un escenario digital complejo. Instagram, Facebook y TikTok restringen constantemente este tipo de contenido. Constanza lo vivió de primera mano: hace alrededor de 45 días perdió sus tres cuentas, una de ellas con más de 20 mil seguidores, y tuvo que comenzar nuevamente desde cero. Lejos de detenerla, volvió a empezar.
Porque emprender también significa reinventarse.
También aprendió a proteger aquello que construye. Registró su marca en 2024 y descubrió que detrás de un nombre existe mucho más que un logo: hay trabajo, esfuerzo y una historia. “La marca es como un hijo”, dice.
Su historia habla de una mujer que decidió entrar a un rubro donde todavía existen prejuicios y convertirlo en una oportunidad para emprender, conversar y abrir nuevas miradas.
Constanza González Aguilera
31 años · Ingeniera Comercial · Emprendedora